Capítulo 9.
Decir que estaba impresionada era poco. El lobo había terminado el trabajo de una semana en unas pocas horas: La alimentación de la manada, reparación de los daños que ocasionaron los Renegados en algunas casas, poner más trampas para cazar...
En fin, el lobo era eficiente. Solo teníamos que cosechar el arroz prometido y estaríamos libres por los siguientes dos o tres días.
No podría decir que ese primer desayuno fue fácil debido a que nuestras pérdidas aún eran recientes, pero al menos no