Narra Chloe Wheeler
El café se había terminado desde hacía ya minutos en nuestras respectivas tazas y yo me reí para mis adentros ¿Quién lo díría? Aquella charla había sido demasiado buena para mí, tan refrescante como incómoda al mismo tiempo, pero en absoluto necesaria.
No era fácil abrirse de esa manera, no cuando se había perdido tanto por lo acontecido. Sin embargo, el sentido de culpabilidad iba desapareciendo lentamente y lo que más me sorprendía del asunto, era ver esa tranquilidad en l