Sabía que iba a ceder, que inevitablemente terminaría aceptando mi trato después de tanto insistir y perseguir. Porque en mi mente está claramente establecido que es solo mía, exclusivamente mía, de nadie más en este mundo lleno de ambiciones y traiciones.
Ella no se apartará de mi lado por ninguna circunstancia o motivo imaginable, jamás permitiré que la separen de mí ni por un instante. Ni la influencia de mi abuelo con sus exigencias, ni ninguna otra persona con pretensiones sobre ella, ni s