POV DE PRIETO.
Tenía el leve presentimiento de que algo iba a fallar en esta operación planificada, que ella podía arrepentirse en el último minuto por algún remordimiento o una súbita duda.
Por esta razón, siguiendo mis instintos de precaución, dejé posicionados a dos de mis hombres en la entrada principal, vigilando atentamente su salida y cada uno de sus movimientos. Sin embargo, lo que nunca anticipé, lo que escapó completamente de mis cálculos, fue que el infeliz de Kiran aparecería en