Mis heridas han sanado, gracias al cuidado de la empleada de confianza que Kiran puso a mi disposición, y al mismo Kiran, que ha permanecido en cada momento a mi lado cerciorándose de que coma y esté cómoda.
Escucho los pasos de mi esposo acercándose a la puerta, cuando esta se abre dejo caer la bata de dormir y a través del espejo lo veo detenerse.
Me observa, y me observa fijamente mientras va acercándose, dejando que la puerta se cierre sola.
Ya es momento de darle a probar de mi cuerpo.