Capítulo 60. No quería despertar jamás.
Andreas sintió que los pies eran incapaces de moverse, como si una piedra hubiera estado atada a sus tobillos. Sus ojos miraron fijamente a Giorgi, que lo encaraba una mirada fría y despectiva. El cuerpo de Andreas se estremeció en respuesta a la mirada, pero no se atrevió a moverse. No podía creer lo que estaba escuchando, ni entendía por qué razón Giorgi quería ocultar a Nicol, tampoco sabía por qué Enzo no la recordaba si se supone que era la mujer que amaba.
—Giorgi, ¿Qué ocurre? ¿Qué caraj