Capítulo 47. ¿Cura las heridas del alma?
—Quiero ver a mi padre, déjame entrar, por favor —pidió el niño con su rostro desencajado.
El pequeño Piero estaba ansioso por ver a su padre, porque tenía días que no lo veía y porque temía que no pudiera salvarse.
—No es posible hijo —le dijo el hombre con tristeza.
El niño quería verlo, abrazarlo y decirle todo lo que guardaba en su corazón, mientras estuvo con los Ferrari supo quién era su madre, una mujer mala, hija del mismo mafioso que había matado a sus abuelos, los padres de Enzo y él