Capítulo 40. Una decisión
Andreas abrió los ojos como se lo exigió, sus miradas se encontraron y por un momento se sostuvieron la mirada, permanecieron en silencio por varios segundos hasta que Andreas lo interrumpió, mirándolo fijamente con una serenidad poco común, sobre todo para alguien que está cara a cara ante su propia muerte.
—No tengo una, sino varias razones… la primera y la más importante de ella es que no quieres matarme, si quisieras hacerlo la mano no te hubiera temblado para dispararme y no estarías pregu