Capítulo 21. Que nada te detenga
El hombre se quedó viendo a Enzo, no podía creer en su palabra, tanto fue su sorpresa que no pudo contener su incredulidad.
—¿Es en serio? —preguntó el hombre.
—Yo nunca juego Lex, haz lo que creas conveniente, me da igual su destino, no vayas a creer que lo lamentaré, porque yo no le guardo ningún cariño —dijo con desprecio y el hombre lo miró con una mueca de asombro, abriendo la boca de par en par, hasta volver a cerrarla.
Enzo se río quedamente al ver la cara de sorpresa de Lex. Miro con de