—¿Qué sucede? —consultó.
—Hay un joven, un poco altanero, allá afuera —fue el mismo Renzo quien le explicó—. Dice que quiere pasar, pero no tiene cita.
—¿Y por qué quiere pasar si no ha sido invitado o no tiene cita? ¿A quién busca?
—A usted.
Melissa, confundida, miró a Gaspar frente a ella, notándole el suspiro que el asistente soltó cuando se dirigió hacia la pantalla incrustada en la elegante pared antes de la salida. Sin dudarlo, la joven lo siguió, abriendo los ojos con sorpresa al darse c