—¿Y qué sería eso, Melissa?
—Ya no soy una Halloway —Zane tensó la mandíbula—. Soy una Ravage. Y si los empleados me hacen caso es porque ellos me ven como la señora Ravage, y esta es mi casa, es mi hogar, es donde me he propuesto construir mi matrimonio y, eventualmente, mi familia —su hermano adoptivo parecía impresionado—. Y por lo mismo, no espero que sigas viniendo de esta manera, sin avisar. Como te lo dije en esa llamada, yo decidiré cuándo quiero reconectar, si acaso lo quiero, con uste