—¡Debe ser una maldita broma!
—No, no lo es. Hay dos cámaras abajo, apuntan a la zona detrás de la barra, donde trabajan los bartenders. Según el empleado que me atendió, las instalaron para evitar el robo de botellas de licor costoso o que las rellenaran con agua o jugo —Ares se apretó el puente de la nariz—. Hay otra cámara en el pasillo que da a la salida de emergencia, y la última está en la entrada del pasillo hacia los baños. Hay tomas de Melissa llegando, de Federico llegando después… pe