La tensión se había cargado pesadamente en esa amplia oficina donde el día corría sin pausa. Cuando las miradas de los importantes hombres, aunque uno solo parecía fingir que lo era, se encontraron, el invitado se removió en su silla de forma evidente. Estaba nervioso, parecía incluso conflictuado sobre su llegada o presencia en aquel lugar, y por lo mismo, el oscuro solo pudo ladear la cabeza, como si lo analizara a profundidad. De hecho, lo hacía, porque para ese punto poco comprendía qué pod