Al salir del baño, solo pudo ajustar la chaqueta a su cuerpo. Sin embargo, se acercó de manera delicada a ella, quien dormía profundamente, relajada como tanto, sin duda, le encantaba verla; sobre todo en esos espacios donde él se encontraba, que compartía con ella, porque le afirmaban que su esposa no solo se permitía ser vulnerable ante su presencia, sino que también confiaba lo suficiente en él para no vivir en un estado constante de alerta, y eso era algo que nunca más iba a agrietar.
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