—Vaya que viajaste mucho siendo joven.
—Tenía veinte años cuando me establecí en Estados Unidos por mi cuenta. Si bien la edad legal en este país para ser mayor de edad es veintiuno, yo ya venía emancipado de mis padres. Lo hice a los dieciocho años, en Austria —ella abrió grandes ojos, sorprendida—. He sabido del trabajo, de los negocios, desde muy joven. En secundaria, y no me siento orgulloso de esto, iba a un colegio privado de niños. Podrás imaginar a muchos adolescentes pubertos en un sal