La grave carcajada masculina desviaba, de vez en cuando, una que otra atenta mirada hacia esa mesa especial, ciertamente reservada para la pareja. Aun en la distancia, y desde cualquier ángulo de aquel hermoso lugar, se notaba una energía positiva, cómplice, y cargada de un amor que nadie, aun cuando lo intentara, podía negar. Sobre la mesa, yacían tomados de la mano, como lo habían estado en casi todos los espacios que compartieron. Disfrutaban de cócteles, una conversación animada, y no era e