—Vino sin nada, Zane.
Él solo apretó los labios, negando.
—Está cargado de culpa, y completamente arrepentido. Se le siente. Creo que ahora no es conveniente estar señalando a nadie. Después de todo, papá sufre una adicción, y la de él es aún más complicada porque poco se puede identificar como tal.
—Lo sé.
—Espero no pasar de mañana o el martes para que nos reunamos.
Buscó en el asiento del copiloto su bolso, dejando el pastel ahí mismo. Sacó el cheque, que Zane miró con grandes ojos. Negado,