Terminó dando un brinco cuando tocaron la puerta.
—Meli —la llamó Kimmy—, me están escribiendo. Carina y Judith me preguntan si pueden venir.
Melissa, confundida, abrió la puerta.
—Me estaban escribiendo, me invitaron a cenar algo, pero les dije que estaba contigo y me iba a quedar aquí. Entonces hicieron la pregunta —Kimmy la miró a los ojos—. Si no quieres, les digo que estamos cansadas o…
—No, no, claro. Claro que pueden venir. La verdad es que no tenía nada preparado, pero tampoco es que se