—¿Quieres que llamemos a la policía? ¿Huimos?
La sonrisa en Melissa fue amplia, pero solo negó. Tomando su mano delicada, le señaló:
—No, no. Ya en este punto, como te he dicho, y lo digo de corazón, con sinceridad, como siempre hemos hablado, las cosas en mi relación están bien. Hemos encontrado, mi esposo y yo, una dinámica donde los dos logramos sentirnos cómodos, la comunicación ha mejorado muchísimo y… debo confesarte que… —lamió sus labios— me gusta. Él, como hombre: su físico, su segurid