—¿Este es tu castillo, amiga? —preguntó, viendo la impresionante mansión.
—Sí, sí lo es. Ven, vamos a tomar algo frío.
—Uh, traje el champán y los postrecitos, déjame ir por ellos.
—Que nos ayude Gaspar…
Melissa llamó al asistente de su esposo, quien con rapidez salió a su encuentro, pero la joven notó, con la mirada achicada, esa que Kimmy le lanzó al hombre de entrecano cabello, que con una tibia sonrisa le dio la bienvenida. Al final, la joven solo bajó la caja de postres, pero coqueta, como