Si bien los nervios la invadieron a tal punto que no pudo continuar con su pintura luego de la partida de su madre, pensando en la reacción de su esposo ante la decisión que, después de ese momento de empatía y necesidad, ya empezaba a tildar como alocada, no pensada y hasta irracional, logró prepararse para la llegada de su mejor amiga, a quien recibiría con ese corto vestido de Dior, una de sus marcas de moda favoritas, de tirantes y en un delicado tono celeste que le quedaba muy bien sobre l