Cuando sintió el tirón de dolor en la zona baja del vientre, solo pudo esbozar una débil sonrisa. Aunque solita en ese su luminoso salón de pintura, la señora Ravage terminó riéndose. Apretó el área y soltó un pesado suspiro, pero poco bastó, mientras buscaba las pinturas que necesitaba para su primera gran obra de arte a gran escala, en recordar con claridad de detalles lo que había sido esa noche anterior. La entrega, la búsqueda, el deseo y la necesidad apenas tuvieron control, cuando su pro