Yacía agarrada del lavamanos, con la respiración completamente pesada. Habían cerrado la puerta principal del baño y, aunque se escuchaban golpes, llamados y quejas en el exterior, ninguna se había atrevido a abrir. No sabía qué pensar, aunque sí sentía, y sentía mucho. En su cabeza daba vueltas esa imagen, de la que no tenía idea de dónde su hermana la había sacado, pero no iba a negar la veracidad de la misma. Y eso era algo que tenía que hablar, sí o sí, con su esposo. Cuando miró su mano ab