Capítulo 61. Una verdad a punto de estallar.
Max llegó a la mansión con el rostro marcado por los golpes, junto con la rabia y la frustración reflejadas en sus ojos. Al verlo, Abigail sintió un nudo en el estómago y corrió hacia él, preocupada.
—Max, ¿qué te ha pasado? —preguntó con voz temblorosa mientras examinaba sus heridas.
—Nada que no pueda sanar —respondió él, intentando restarle importancia, aunque el dolor era evidente.
—No, esto no es normal. ¿Fue tu padre otra vez? —dijo, y su voz se llenó de angustia.
—Sí, pero no te preocupe