Capítulo 95. Un llamado a la libertad.
Max la miró con los ojos llorosos, asombrado y aturdido por la revelación. Norah, consciente de la situación, decidió hablar.
—Está bien, hijo. Me voy. Espero que seas feliz con la nueva vida que te espera. No sé qué más decir en mi defensa, solo que fallé brutalmente —confesó Norah.
Antes de que Norah pudiera dar un paso, Max la detuvo y se le veía la mano temblar ligeramente.
—¿Te irás de mi lado, Norah? Siempre has estado conmigo, mamá —balbuceó, con la voz entrecortada por el dolor y la con