La biblioteca de la mansión de Adriano a Vercelli permanecía en completo silencio.
El sonido del whisky cayendo dentro del vaso fue lo único que rompió la calma mientras Adriano se servía un trago con total tranquilidad.
Luca permanecía de pie frente al escritorio, con las manos detrás de la espalda.
—Señor… —habló finalmente—. En este momento su padre y su hermano están reunidos con los hermanos Negrete.
Adriano levantó apenas una ceja.
—¿Sí?
Luca asintió.
—Creo que están buscando aliados para