Capítulo 38. Ecos de traición
Se separaron de sus hombres lentamente, sin dejar que él momento se perdiera. Dejaron que sus bocas se acostumbraran a la sensación de pérdida y soltaron un suspiro.
La hora de hablar y ponerse al día estaba tocando sus puertas, y las dos hermanas comenzaron a sentir un peso en sus hombros.
Elena fue la primera en hablar y sacar todo lo que llevaba guardado, a pesar de no ser su culpa.
—Perdóname por haberte dejado sola durante tanto tiempo. Por no ser capaz de ver la trampa que ese homb