Lara
El salón estaba deslumbrante. Candelabros de cristal reflejaban la luz dorada de las velas esparcidas por todas partes, y pétalos de rosa perfumaban el aire. Las mesas estaban lujosamente decoradas con manteles de seda y arreglos florales exóticos, mientras camareros elegantemente vestidos circulaban entre los invitados, sirviendo platos refinados y copas de champán.
Había música tradicional de fondo, mezclada con el murmullo de los invitados conversando, riendo y brindando. Todos estaban