Un año. Había transcurrido un año exacto desde que la fusión de Vólkov Enterprises y el legado de los Reyes se había firmado en papel, pero fue en la sala de juntas, frente a los ejecutivos más despiadados del país, donde realmente se consolidó nuestro reinado.
El inmenso ventanal de la sala de reuniones dejaba entrar la luz del mediodía, proyectando sombras alargadas sobre la mesa de cristal templado. Yo estaba sentada a la derecha de la cabecera. A mi izquierda, ocupando el asiento principal