Cansada de batallar contra el insomnio, decidió probar el remedio de Rosa: un vaso de leche con miel. Rosa siempre decía que era lo mejor para relajar el cuerpo y la mente, aunque a veces Natalia dudaba de que algo pudiera calmarla realmente cuando pensaba en Alessandro.
Iba rumbo a la cocina cuando escuchó ruidos provenientes del estudio de Alessandro. Un ruido bajo, casi inconfundible, que la hizo detenerse. Instintivamente se acercó, la curiosidad la llevó a abrir la puerta con suavidad. Lo