Misha
Una vocecita desde el otro lado de la habitación capta mi atención. —Hey—, dice Drea, asomando la cabeza desde el baño.
La miro y casi me quedo atónito por lo bonita que se ve con el cabello todo mojado y oscuro así. Lleva la toalla que le traje enrollada alrededor del cuerpo, y apenas es lo suficientemente larga para cubrir las partes que preferiría morirse antes que mostrarme.
Es una lástima. Debería haberla cortado por la mitad antes de venir aquí.
—¿Qué pasa?— pregunto, incorporándome