Drea
Gabriel sabe cómo hacer una entrada. Su voz retumba por el pasillo mientras entra por la puerta principal, como si tuviera que dejar su presencia bien marcada para todos en la casa, por si se enojan de perderse la oportunidad de verlo.
Salgo de la sala para recibirlo mientras Misha y Lenin lo dan la bienvenida a nuestro pequeño paraíso temporal. Estoy segura de que está acostumbrado al lujo, pero actúa impresionado por el lugar de todos modos, colmando de elogios la elección de alojamiento