Drea
—Diego quiere retrasar la reunión— digo, extendiéndole el teléfono—. Dice que le preocupa que me hayan seguido.
—¿¡Qué?! Déjame ver eso— responde Misha, cruzando la habitación a toda prisa y quitándome el teléfono de la mano. Lo sostiene muy cerca del rostro, con sus intensos ojos verdes recorriendo los mensajes—. Qué maldito idiota. La Patrulla Fronteriza no sigue a la gente hasta México. Nadie va tras de ti ni tras la droga.
Suspiro. —Ya, bueno, eso es lo que dijo. Quiere que vaya a D