Paula María lo miró de la misma forma que él lo hizo.
—No vuelvas a compararme —señaló furiosa—, no pienso permitir que lo vuelvas a hacer —indicó—. Es mejor que te vayas —refirió—. No te preocupes que todo este tiempo yo he sido padre y madre para mi hijo y lo seguiré siendo —indicó—, no esperaba más de ti —expresó abriendo la puerta.
Carlos Gabriel apretó la mandíbula.
—Por supuesto que ya no me necesitas, ya obtuviste lo único que deseabas —espetó con profundo resentimiento—, espero jamás v