Minutos antes.
Mientras Benjamín era torturado sintiendo como se quemaba por dentro, ante aquellas grandes descargas que daba su abuela. Al abrir sus ojos luego de que cesó un poco el dolor. Logró verla.
—Siempre lo preferiste a él —expresó intentando tomar aire.
—Te equivocas nunca tuve un preferido, pero tenías acciones egoístas que debía corregir, porque tu madre al igual que la de Álvaro nunca estaban; sin embargo, nunca cambiaste, a lo contrario te gustó todo lo que tenía él, no hablemos d