Alondra y Pau descendieron de una de las camionetas, las tomaron por el cabello, para que caminaran hacia la bodega en la que estaban, cuando los hombres escucharon disparos.
—Creo que llegamos tarde, el jefe ya debió haber acabado con sus enemigos, ya veremos qué es lo que tiene decidido para ustedes —refirió burlándose.
Alondra miró a Pau, quien palideció al escucharlo. ¿Habrá acabado con ellos?, la pregunta rondó por la mente de la joven, pensó en su abuela y en la confianza que le tenía, po