—¿Interrumpimos? —Óscar mencionó sonriente, ingresando a la habitación en la cual descansaba Carlos Gabriel.
—Por supuesto que no. —Pau se acercó para saludarlos—. Bienvenidos. —Pau corrió a saludarlos—. Me alegra tanto que estén aquí.
—Hola Gabo —expresó Sam—, me alegra verte sano y salvo —mencionó suspirando—, imagino los momentos tan difíciles que vivieron todos. —Se acercó a su esposo y lo abrazó.
—Gracias por venir —contestó Carlos Gabriel—, fue algo muy fuerte, jamás imaginé vivir una