Ely jugaba con Gabito, mientras observaba a Paula María, preparar los platillos favoritos de Carlos Gabriel.
—Vas a engordar a mi hijo —bromeó Ely, sonriendo con Pau.
—Se va a poner gordo como mi tío Óscar. —Carcajeó—, pero a él lo podemos dejar como las mascota de la casa, en lugar de comérnoslo —bromeó.
Ely soltó una carcajada al escuchar las ocurrencias de su nieto.
—Esperemos que eso no suceda, o peor aún, que el gordo seas tú, porque desde hace rato te veo lamerte los labios. —Miró al p