El silbido del Hambriento principal cortó el canto de Seraphine como un cuchillo. El muro de hielo se agrietó, pero aguantó. La vampiresa de cabello blanco no retrocedió. Su mirada, fría como el hielo que comandaba, se encontró con el abismo estelar del rostro de la criatura. Era un duelo de titanes, y nosotros éramos meros espectadores en su arena.
Kaelan tensó los músculos a mi lado, listo para saltar. Yo puse una mano en su brazo.
"Espera", susurré, la voz ronca por el esfuerzo. "No es solo