El mundo no siempre se quiebra cuando algo cambia. A veces se desplaza en silencio, casi con delicadeza, y solo el cuerpo es capaz de notarlo antes que la mente. Esa mañana, Stepfanny despertó con esa certeza instalada bajo la piel, como un eco persistente que no sabía todavía nombrar.
El amanecer se colaba por la ventana del pequeño cuarto, iluminando las paredes desnudas, los apuntes apilados sobre la mesa y un par de fotografías antiguas que resistían al paso del tiempo. Todo estaba en su lu