La noche no siempre avisa cuando decide entrar en alguien.
La ciudad seguía ardiendo sin conciencia de sí misma.
Caliente. Viva. Indiferente.
Michel regresó a su apartamento con la certeza de que ese lugar no lo delataría de inmediato. Demasiado ruido, demasiada vida, demasiada distracción para notar una sombra que sabe moverse.
Pero también comprendió algo más peligroso:
el Caribe no solo ocultaba.
Transformaba.
Quien permanece demasiado tiempo allí termina bajando la guardia. No por debilidad