CAPÍTULO 60
Apenas Edward se alejó, me agaché para no perder el equilibrio. Sentía las piernas temblarme, tome aire. No podía quedarme ahí, no podía arriesgarlo a él ni a mi padre. Me levanté rápido y fui a buscar a papá y al policía. Teníamos que salir de inmediato.
Cuando nos reunimos en el pasillo trasero, papá estaba agitado y muy nervioso por lo que íbamos a hacer.
—Acabo de ver a Edward ¿Sabes porque está aquí?—le pregunté mientras avanzábamos.
Papá suspiró y me miró a los ojos con esa expresión de arrepentimiento
—Estuvo pendiente de mí durante todo este tiempo —confesó—. Me cuidó. Aunque sé que no lo hizo por cariño a mi si no por cariño a ti, Paulina, perdoname, el si era un buen hombre y por avaricia te aleje de él.
Me sorprendió su sinceridad, conocía a mi padre y siempre se justificaba para no admitir sus responsabilidades, pero está vez abrió su corazón y me dijo la verdad
—Papá, eso quedó atrás —le dije tomando su mano —. Ahora lo único que importa es protegernos, de