CAPÍTULO 59
No entendía por qué Ana María me pedía que soltara a Edward. ¿Cómo podía pedir eso si ella misma acababa de decirme que él había sufrido mucho con mi muerte?
Sentía un nudo en el estómago mientras la escuchaba, como si una roca en medio del pecho, no me dejara respirar.
Yo solo deseaba reconstruir la familia que siempre soñamos, esa esperanza fue la que me mantuvo con vida los meses que estuve en ese encierro, pensar que Edward y yo por fin podíamos tener la vida que merecíamos me