Capítulo 61
Saber que Santiago estaba libre fue una pesadilla hecha realidad, Sentí un escalofrío recorrer toda mi piel, su sombra hubiera vuelto a llegar a mi, a reepirar detrás de mí.
Le pregunté al detective de la DEA cuál era el siguiente paso. Me dijo que, por ahora, lo más seguro era que nos quedáramos en ese lugar. Aseguró que iban a reforzar la vigilancia y asignar a los mejores agentes disponibles para protegernos.
Se que su trabajo era tranquilizarme, pero se notaba que estaba tan aturdido como nosotros, que no sabía dónde estaba el y de lo que era capaz.
Santiago había empezado a mover sus influencias. Estaba preguntando en el bajo mundo por mi, presionando y pagando por información, No buscaba solo saber dónde estaba yo. Buscaba al bebé, al pequeño Fernando porque seguía convencido de que era suyo.
Sentí un nudo en el estómago. La idea de que mi bebé estuviera en riesgo me quemaba el alma, El detective fue sincero todo el tiempo con nosotros, no tenían su paradero exact