Capítulo 103
Narra Paulina
Llegué a la estación de policía furiosa, sin intención de ser amable. Entré directo al área de recepción y pedí ver a Ana María. Mirta estaba allí, revisando unos documentos, sonriendo por el poder que tenía para meter en la cárcel a su enemiga de amores
—Quiero verla —le dije—. Ahora.
Ella levantó la mirada con una sonrisa soberbia.
—No es posible. Está retenida y su situación es delicada. No puedo permitir visitas, así que se quedará sola.
—Ahorra tus excusas —resp