Capítulo 99
Cuando Edward abrió los ojos en la habitación del hospital, pude respirar tranquila , porque estuve conteniendo el alre desde que lo subieron a cirugía. Se veía pálido, agotado, pero era tan fuerte que ni una bala lo podía quebrar
La bala le había dado en el brazo, no en el pecho. Eso le salvó la vida
Me acerqué a él y le tomé la mano. Sentí cómo la apretaba con suavidad.
—Pensé que te perdía… —le dije mientras las lágrimas me salian sin que pudiera detenerlas.
Él intentó sonreír,