Mundo ficciónIniciar sesiónEl papel fotográfico, arrugado y alisado decenas de veces por los dedos temblorosos de Layla, quemaba en su bolsillo como una brasa al rojo vivo.
Había pasado las últimas cuatro horas sentada en el sillón de su dormitorio, esperando. No encendió la luz cuando el atardecer dio paso a la oscuridad del invierno londinense. No bajó a cenar, ignorando los suaves golpes de la señora Danvers en la puerta. Solo miraba la sombra de los árb







