Mundo de ficçãoIniciar sessãoLayla esperó a que el sonido del motor del Ferrari de Dante se extinguiera en la distancia, tragado por la carretera que llevaba a Londres, antes de moverse.
Apenas el silencio volvió a asentarse sobre el invernadero, corrió hacia la maceta donde había enterrado el sonajero. Sus manos, todavía manchadas de tierra seca, trabajaron frenéticamente para desenterrar la caja de terciopelo. Sabía que Dante cumpliría su amenaza. Cuando re







