Bueno o malo.
Lass subió a su cuarto, estrellando la puerta y la cerró. Su madre empezó a tocar como loca, pero no le hizo caso.
—Abre la maldita puerta— le grita.
—Déjame en paz, estoy harta de todos ustedes, quisiera no pertenecer a esta familia — ella se rindió lo que le gritó, lass le dolía, apretó su puño y vio a Naím con ojos llorones.
—¿Qué pasó?—
—nad-nada, volvamos abajo, no ha pasado nada—
—estás llorando, hablaste con ella—
—Sí, vamos—
—pero amor—
—Te dije que vamos, Naím, no me hagas las cosas