SABRINA
A la mañana siguiente, nos encontrábamos todos en el lobby del hotel para regresar a casa… y como habíamos supuesto, los tórtolos aun no bajaban.
Piero le marcó a Leo, quien le pidió que nos marcháramos y que él se encargaría de que Alina llegara al mismo tiempo que nosotros a casa.
Josh se había negado a irse sin su hermana, pero Lina lo calmó y convenció de que era lo mejor para ella.
Ya en el avión, me abracé a mi flamante esposo y ambos vislumbramos los anillos que nuestros dedos an